DOI: 10.25009/pyfril.v4i8.136

Sección Redes

Vol. 4, núm. 8, enero-abril 2024

Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias

Universidad Veracruzana

ISSN: 2954-3843

La dimensión cívica en la poesía infantil: una propuesta didáctica desde REA1

The civic dimension in children’s poetry: a didactic proposal from REA

Ignacio Ballester Pardoa

aUniversidad de Alicante, España, ignacio.ballester@gcloud.ua.es, 0000-0002-5826-3167

Resumen:

También en la poesía dirigida a un público infantil –de seis a doce años– advertimos compromiso social de cara a la habitabilidad urbana y rural. Es por eso por lo que las obras comentadas en este artículo se vinculan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que establece Naciones Unidas de cara a la Agenda 2030. Partimos de Recursos Educativos Abiertos (REA), así como de la colección Lectores niños y jóvenes del Fondo Editorial del Estado de México y del blog del poeta veracruzano Adolfo Córdova, Linternas y bosques, con el objetivo asimismo de generar lineamientos sobre los que trabajar tales referencias en el aula. Con la lectura de los poetas aquí presentes, como Becky Rubinstein en Adivina quién soy (2021) o Núria Gómez Benet en El berrinche de Moctezuma (2022), establecemos un acercamiento pedagógico para quienes se aproximan a la lírica y encuentran en ella, igualmente, una reivindicación del medio desde la perspectiva ecocrítica.

Palabras clave: política; educación; ecodesarrollo; México; literatura latinoamericana.

Abstract:

It is possible to comment the poetry aimed at children –from six to twelve years– due to its social commitment towards urban and rural habitability. So, the works discussed in this article are linked to the Sustainable Development Goals (SDGS) established by the United Nations for the 2030 Agenda. We start from Open Educational Resources (OER) as the Children and Youth Readers collection of the Editorial Fund from the State of Mexico or the blog of the Veracruz poet Adolfo Córdova, Linternas y bosques, with the aim of generating guidelines [am reference to work with] on which to work such references in the classroom. With the reading of poets present here, such as Becky Rubinstein in Adivina quién soy (2021) or Núria Gómez Benet in El berrinche de Moctezuma (2022), we establish a pedagogical sense approach for those who approach poetry and find in it, likewise, a defense claim of the medium from an the ecocritical perspective.

Keywords: political conflicts; education; ecodevelopment; Mexico; Latin American literature.

Recibido: 02 de junio de 2023      ׀׀      Dictaminado: 22 de septiembre de 2023      ׀׀      Aceptado: 30 de noviembre de 2023

1. Introducción

Los conflictos sociales que vive México en el tercer milenio van de la mano de los espacios dialógicos que se generan en torno a la poesía. La violencia supone ya un tema habitual en las aulas de primaria –de seis a doce años. El alumnado, en dicha franja etaria, puede sufrir y causar violencia, en ese orden. A partir de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), conscientes todavía de la brecha digital que existe en buena parte del mundo, se lleva a cabo, por un lado, un proceso de lectoescritura que refleja la contaminación de espacios urbanos industrializados en contra de la vida animal, pongamos por caso, y, por otro lado, se genera un discurso social, interrelacional, construido con base tanto en el “intertexto” (Mendoza, 2004) como en el proceso de enseñanza-aprendizaje en el que se ve inmerso el alumnado a esta edad.

Leer poesía infantil, desde el país con más hispanohablantes, nos permite entender la impronta que ya en el tercer milenio deja una serie de desencuentros en contra de la convivencia, de la empatía, del cuidado del medio y demás valores propios de cualquier sistema educativo.

Tenemos en cuenta el Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), que facilita en su colección Lectores niños y jóvenes, de manera digital, abierta, numerosos títulos que evidencian el éxito de la lírica que reconoce el Certamen de Literatura Infantil y Juvenil del FOEM, a pesar de su reciente creación, en 2017, y de sólo incluir dos categorías: cuento y novela. A éste se asociará, muy próximo, el Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz”, en la categoría de literatura infantil.

Partimos del FOEM para reivindicar el género que nos ocupa, a la vez que consideramos al poeta y periodista veracruzano Adolfo Córdova, también presente en la colección Lectores niños y jóvenes, aunque esta vez lo hacemos por su blog Linternas y bosques, donde da cuenta de los principales títulos de poesía infantil latinoamericana. Nos centraremos en aquellos publicados en México, pero que es posible leer desde cualquier parte gracias a Recursos Educativos Abiertos (REA). Implementar todo ello en el aula nos llevará a reconocer una poesía distinta a la tradicional:

Poesía que escapa de las fórmulas comerciales, que no se conforma con rimas fáciles o que rima desde otros sitios, que busca nuevas músicas verbales, que subvierte las estructuras y los motivos clásicos, que no necesariamente cuenta una historia (que sabe que un poema no necesita contar nada), que propone lecturas intertextuales, que ofrece un testimonio histórico y que está en línea con el arte contemporáneo (Córdova, 2019, p. 97).

De la caracterización de Córdova, nos interesa especialmente el testimonio histórico, independientemente de que el poema no “cuente nada”, sino que transmite la sensación, el estado de ánimo de un sujeto que enuncia, y con el que nos identificamos también en la infancia. A propósito del marco temporal que estudia el escritor veracruzano, nos centraremos, en lo que sigue, en el último decenio: desde 2013 a la actualidad.

El objetivo de nuestra investigación es ampliar el corpus, atendiendo el canon de la poesía de América Latina, a través de publicaciones que conviven con la imagen y otras manifestaciones artísticas, en aras de la competencia lectora y lectoliteraria (Mendoza, 2004). Asimismo, según las características de la literatura infantil y juvenil (LIJ) que establece Cerrillo (2007), la dimensión social es un rasgo fundamental del mundo creado o reflejado en dichas obras, dirigidas a infantes.

Como lo prueba Jorge Aguilera (2010), se puede hablar de incidencia de lo político en la poesía. No se denuncia o se reivindica con la fuerza expresiva del siglo pasado, pero sí se critica o evidencia un problema, especialmente relacionado con el medio y el ya mencionado tema de la violencia.
El membrete que utilizamos, la dimensión cívica (Ballester, 2019), sirve para abordar las obras desde la perspectiva ecocrítica y educativa y no para etiquetarlas por el tema sociopolítico, pues, por lo general, éste va implícito. Como veremos, seguimos una metodología cualitativa, de cara especialmente a la vinculación de títulos específicos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se puedan abordar en la didáctica de la lengua y la literatura.

Ahora bien, por títulos no nos referimos únicamente al libro tradicional, sino a los espacios dialógicos que, como adelantábamos, se generan al tratar conflictos sociales, como son las formas de violencia: contaminación, desapariciones, acoso escolar, por lo que resulta relevante tanto el álbum ilustrado como proyectos que beben de la oralidad –más allá de la autoría–, las tic y la lectura multimodal (Rovira-Collado, Ruiz & Gómez-Trigueros, 2022), siempre con la lírica como hilo conductor, es decir, la lectura va más allá del texto y convive con otros modos de lectura, como la imagen, la cual se difunde especialmente, ya sin trabas editoriales, a través de REA.

2. Método

Si Ana Chouciño (1997) aborda la poesía mexicana a tenor de la taxonomía que de ella es posible establecer, a partir de lo publicado en los años sesenta, partimos de lo contemporáneo estudiado por la crítica para implementarlo en el aula, de cara a lectoras y lectores futuros de libros de poesía infantil.

La metodología activa en el aula dota al alumnado del protagonismo para leer, interpretar y seleccionar poetas o poemas que atraigan por la temática. Los conflictos sociales, asimismo, repercuten en el pensamiento crítico a unas edades tempranas. En la consolidación de la lectoescritura –por ejemplo, en un haiku–, quedará bien expresada la interferencia en los términos precisos que componen la estructura de esa forma poética de origen japonés, para expresar sensaciones en pocas sílabas, casi siempre mediante el proceso de imitación.

Por lo que respecta al enfoque comunicativo, el uso de la lengua nos lleva a leer poesía que comulgue con el alumnado, es decir, tratamos de establecer redes –rea mediante– entre saberes básicos y el lenguaje literario, que conviven en la oralidad, en las expresiones coloquiales de cada día. Son términos que se pueden emplear para identificar el conflicto, aunque éste aparezca velado, implícito. Así pues, el descubrimiento de la poesía genera un debate que supera la página fija impresa. Lo anterior fomenta la colectividad, el aprendizaje cooperativo, la situación de aprendizaje en la que de manera individual y grupal verbalizan e imaginan la violencia.

Estos objetivos se potencian con los recursos de las TIC y la ludificación como técnica de aprendizaje. Nos encontramos con estudiantes competentes en la medida en que la lectura supone un reto a la hora no sólo de decodificar el texto, sino también de comprender las interpretaciones que generemos durante la mediación lectora: un proceso vital para acercar a jóvenes tanto a los nuevos espacios dialógicos como a los conflictos sociales que ellos reflejan.

La dinámica del aula, por todo lo mencionado, surge de la selección de poemas que tienen que ver con la conflictividad que opera en una comunidad. ¿Qué entendemos por dimensión cívica? ¿Cómo se representa la violencia? ¿Mediante qué elementos, símbolos, metáforas? Los REA (Mellado & Bernal, 2023) nos ayudan a responder a tales cuestiones y a seleccionar el corpus para establecer actividades antes, durante y después de la lectura, como lo apunta Solé (1998).

Como ejemplo de lo primero, antes de mostrar FOEM o Linternas y bosques, accedemos a un repositorio no focalizado únicamente en LIJ: el archivo de poesía mexicana de lectura abierta, legal, en formato digital: Poesía Mexa. A modo de actividad previa, citamos de ahí el libro Poemas para niños, de Dolores Dorantes (1999; Córdoba, Veracruz, 1973). Si bien no se trata de un libro de poesía para niños, el título alude irónicamente al público que deberá leer años después de la niñez, todavía con vida, si la violencia lo permite. Un par de poemas de este libro nos llevaría a plantear un debate en torno a la poesía (Merino, 2015; Munita, 2013; Ortiz & Gómez, 2021; Reyes, 2018; Selfa & Fraga, 2013 ) y la pertinencia de los textos seleccionados en un aula como la de primaria, con estudiantes del último ciclo, de diez años, debido a la complejidad del texto y a la ausencia de ilustraciones:

Estalla un ¡bang!

Palpitar
que nos fuiste

arrebatado
por qué
por quién
por cuál voz bélica
destrozado el vínculo

levantado el mur
[...].
...el relinchido rojo
de calor
de salitre la noche
Derramado
Tumbado mar
cuerpo antena
lanza-guerra
en pérdidas señales
abre fuego (Dorantes, 1999, s. p.).

El verso ajustado a la derecha, en cursiva, replica la voz de la comunidad que describe, en choque, la mencionada violencia. La metáfora continúa en versos, pares de versos o estrofas de hasta cuatro, siempre en verso libre, que con precisión –a la manera del haiku– transmite las emociones durante la guerra, en el conflicto bélico de un país en contacto con Estados Unidos, conflicto por el que tuvo que exiliarse la poeta mexicana debido a su activismo feminista. A pesar de que México no vivió una dictadura propiamente dicha, es posible estudiar la LIJ que sobre dicho Estado se publica, en la tónica de Ocampo Álvarez (2021) sobre Chile o Cuba.

De tal manera, este método previo a la lectura que nos interesa, desde FOEM, nos introduce, por un lado, en las nuevas formas de la lírica, ajenas a las expectativas que generan los formatos tradicionales y, por otro lado, vincula el texto con la dimensión cívica, esto es, la alusión directa o indirecta, explícita o implícita, al conflicto que nos envuelve como sociedad.

3. Resultados

La actividad creativa de la poesía mexicana contemporánea, especialmente de la infantil y juvenil, contrasta con la escasa labor crítica que recibe. En caso de leer la poesía infantil con base en la imagen, las posibilidades didácticas se multiplican. Y viceversa. Es posible partir de la ilustración, más allá de la complementariedad, para advertir las interpretaciones que se generan dentro y fuera del aula.

El análisis de las obras vinculadas con los conflictos sociales que generan espacios dialógicos, como los de FOEM o Linternas y bosques, nos lleva a la siguiente selección: El libro de los fantasmas (2014), Chupa ladxidua / Dos es mi corazón (2018), Adivina quién soy (2021), Luna del alba (2021) y El berrinche de Moctezuma (2022).

Los objetivos que condujeron a seleccionar dichos textos son 1) el tratamiento de la ficción desde textos breves, líricos; 2) la diversidad cultural, con base en una perspectiva de género, que reivindican autoras como las aquí presentes; 3) la ludificación mediante adivinanzas y apoyo plástico para quienes aún no dominan la lengua; 4) el haiku como estructura básica que anime tanto a la escritura creativa –o al dibujo de la misma– y el fomento de la lectura; 5) así como, finalmente, la ambigüedad y demás recursos estético-literarios que tales composiciones permiten.

Seguimos en todo caso, por la cantidad de texto e imagen (Cerrillo, 2007) o los criterios mencionados (De Amo, 2019), un corpus avalado por FOEM o reconocimientos como la reciente inclusión de El berrinche de Moctezuma en The White Ravens (2023), que cada año elabora la Internationale Jugendbibliothek (International Youth Library), además de recibir la obra de Nuria Gómez Benet el Premio Fundación Cuatrogatos (2023).

El libro de los fantasmas, de Andrés Acosta (2014; Chilpancingo, Guerrero, 1964; Imagen 1), con ilustraciones de Irma Bastida Herrera, Ricardo García Trejo, Rocío Solís Cuevas, obtuvo el premio único de poesía en la categoría de literatura infantil, en el Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz”, convocado por el Gobierno del Estado de México, a través del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, en 2013. El jurado estuvo integrado por Margarita Robleda, Francisco Hinojosa y Gilberto Rendón. Un par de poemas suyos conducen a la reflexión, entre líneas, del contexto de la violencia, que incluye desapariciones y búsquedas por parte de las familias. Además, este libro colinda con la dramaturgia. Con base en el pasado histórico, el texto impreso destaca en cursiva y en otros colores el uso de la oralidad, es decir, quien lee puede valerse de tales recursos para evidenciar las voces de denuncia. Las desapariciones se mezclan mediante la ambigüedad con los fantasmas, en el terreno de la ficción.

Imagen 1: El libro de los fantasmas (Acosta, 2014, p. 32)

Versos de ocho y cuatro sílabas, en la primera estrofa, nos llevarían a pensar en el poder de la mente a la hora de construir un relato, real o no. La rima, intercalada en los mencionados pares, refleja el eco. Un fantasma podría ser eso: la aparición o no. La repetición del fonema /p/, marcado incluso en color rojo, representaría el balbuceo, casi el llanto de la ilustración que acompaña el texto.

En relación con la escena y el miedo, sin abandonar la poesía como hilo conductor, destaca de FOEM, en verso, Espantatíteres ([2010 y 2013] 2017), de Enrique Vallada (San Miguel Almaya, Estado de México, 1964), con ilustraciones de Irma Bastida Herrera. El miedo vira al afecto en relación con los ODS, a través de El labrador y las aves, con fuertes reminiscencias al Mago de Oz. Se trata de la única obra de teatro de la colección de FOEM. Cómo abordar la violencia de niños y niñas, al migrar desde Centroamérica a Estados Unidos, pasando por la frontera con México, la pobreza –a la que nos referiremos–, las desapariciones, la trata, el comercio: preguntas que pueden surgir en contacto con la realidad desde la imaginación de estas escenas fragmentarias que recomponen el contexto.

En tónica con la obra de teatro Más allá del sol de Glafira Rocha (2016), leemos Chupa ladxidua’ / Dos es mi corazón, de Irma Pineda (2018; Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1974). Las ilustraciones se deben a niñas y niños juchitecos, de la localidad de la autora. Uno de los poemas remite a la cosmovisión originaria, en la que se unen los infantes con la naturaleza, uniendo el texto en edición bilingüe y el trabajo plástico que la complementa (Imagen 2):

Nuestra palabra seguirá siendo canto
somos hijos de los árboles
que darán sombra a nuestro camino
somos hijos de las piedras
que no permitirán el olvido (Pineda, 2018, p. 174).

Zadundarunu xtiidxanu’
xhiiñi yaga nga laanu
laaca gudiica’ banda’ neza ziuunu
xhiiñi guié nga laanu
laaca gunica’ qui gusiaandanu (Pineda, 2018, p. 175).

Imagen 2: Chupa ladxidua’ / Dos es mi corazón (Pineda, 2018, pp. 176-177).

El sujeto, en plural, reivindica la palabra, en contacto con la naturaleza. A pesar de que “hijos de los árboles” marque lo masculino, en la ilustración de las niñas y los niños vemos bebés que crecen de los árboles junto a las mujeres, que estiran sus brazos para acercarse a ellos.

El caso de Pineda podría llevarnos a Chichihuacuauhco: en la cosmología azteca, nombre del lugar al que llegan los niños fallecidos y en donde un gran árbol los amamanta hasta el momento de nacer nuevamente. La imagen, pues, insiste en un mito que el texto apenas sugería en breves versos libres. En este sentido, en contra del olvido, el mundo precolombino y el conflicto conectan con nuevos formatos para la LIJ, como veremos en El berrinche de Moctezuma (2022).

En el marco del proyecto corpycem de la Universidad de Alicante, desde la LIJ, resultan interesantes las entrevistas a Leona Vicario y a Sor Juana en el siglo XXI, autoras sobre las que se comparten obras en el catálogo abierto de FOEM. Ello nos permite pensar en los conflictos sociales con centenares de años de distancia y ver la evolución desde mujeres que reivindican la identidad, la independencia. Así pues, se establece un corpus desde una perspectiva de género, necesaria en cualquier aplicación didáctica, más aún si consideramos los mencionados ODS.

El tema de la muerte es el hilo conductor de la poesía infantil mexicana, junto al poder, la religión y el amor. Los conceptos clásicos se pueden llevar al aula de la mano de la máxima inquietud humana: ¿qué es lo que hay más allá de la vida? En comunión con el teatro –sirvan de ejemplo las obras ya citadas, propiamente teatrales y de las que no nos ocupamos ahora, Más allá del sol o Espantatíteres–, dialoga la lírica, dando voces a personajes que nos conectan con otra dimensión, igualmente cívica o política. Tales personajes los encarnan fantasmas, tan atractivos como tenebrosos para los infantes.

A propósito de los ODS, urge leer, desde las generaciones más jóvenes, el mundo que nos rodea de manera crítica. Reivindicar el cuidado de la naturaleza, por ejemplo, la vida submarina, es la base de la obra de Elías Dávila Silva (2021; San Pedro Totoltepec, Toluca, Estado de México, 1966), con ilustraciones de Rogelio González Pérez, en el libro Luna del alba.

A la manera de José Emilio Pacheco, en Álbum de zoología, con ilustraciones de Francisco Toledo, el mundo animal se reivindica ante la crisis climática que especialmente asola México. En el caso de Dávila Silva, el libro se compone de haikus, pero no siempre se respeta la estructura tradicional que llega de Japón a México a través de José Juan Tablada: cinco, siete y cinco sílabas. Por ejemplo, casi distópico resulta el contundente poema en el que se describe el vacío, el abandono, la desaparición (Dávila Silva, 2021). No sabemos el motivo de la ausencia de las aves. Quien lee puede imaginarlo: “Jaula vacía, / blanquea excremento / donde hubo jilgueros” (2021, p. 17). Es posible abrir un debate sobre las causas, naturales o no, que llevan a los jilgueros afuera de su nido. La breve composición, de siete palabras, abre numerosas interpretaciones. No resulta explícita la crítica de un conflicto social con base en la personificación de otros seres vivos, como son los animales, tan atractivos para la LIJ. Es indirecta, si se quiere, la imaginación que nos despierta el último verso. Con el uso del pretérito perfecto –hubo–, quiere decir que la acción está acabada. Lo escatológico, asimismo, del excremento que se seca al sol horas, días, después de ser execrado, nos une como seres humanos en lo íntimo, a todas luces público, al otro lado de la jaula vacía.

Esa lectura, como decimos, se establece de la mano de docentes que guían o median en la educación primaria. Ahora bien, se refuerza en la unión de otros haikus, como el que le sigue al ya citado, en la misma página (Dávila, 2021): “Luna del alba, / vahos de la familia que hurga en el basural” (p. 17). En este caso, la pobreza y el hambre –ODS 1: Fin de la pobreza; y ODS 2: Hambre cero– protagonizan la acción que se da bajo la “Luna del alba” del título, casi al amanecer, todavía en el frío de las primeras horas del día, de la familia que busca algo para sobrevivir. En la indefinición, nuevamente, en el vacío que une los conflictos sociales entre seres vivos, animales o humanos, abunda lo deshecho: basural que se debe, ahora no hay duda, a la acción humana, a una conducta capitalista de la sociedad que consume y abandona lo que otras personas apenas pueden permitirse –ODS 10: Reducción de las desigualdades.

Por otro lado, ese mismo año se publica Adivina quién soy, de Becky Rubinstein (2021; Ciudad de México, 1948), con ilustraciones de Irma Bastida Herrera. Una de las poetas más prolíficas de la lírica infantil mexicana, autora de tres obras presentes en FOEM, ofrece una serie de adivinanzas próximas a los ODS, como reivindicación, por un lado, de especies en peligro de extinción (Rubinstein, 2021, pp. 10 y 13) y, por otro lado, de animales que caracterizan la cultura originaria de México. De tal modo, se genera una crítica de las políticas que atentan contra el medio, en la línea de la mencionada ecocrítica, y una defensa de los seres vivos a través de las lenguas originarias (Del Ángel & Ortiz, 2018, pp. 12, 14 y 15).

Como ejemplos de nombres de animales propiamente mexicanos, algunos ya simbólicos, tenemos el ajolote –del náhuatl, āxōlotl–, el quetzal, el coyote, el cenzontle, el tlacuache, el guajolote, el zopilote, el xoloescuintle y el teporingo. La siguiente imagen muestra la complementación entre texto e imagen (Imagen 3):

Imagen 3: Adivina quién soy (Rubinstein, 2021, p. 27)

En la imagen anterior, no se sabe de qué animal se trata: estamos ante una adivinanza. La ilustración de Bastida Herrera, habitual en el catálogo de FOEM, da pistas de qué puede ser. Sin embargo, el fino trazo de la silueta que acompaña al poema no se comprende sin el texto, del que se remarcan núcleos temáticos en color azul. Cuatro versos de seis sílabas, con rima asonante en los pares, comienzan con un conflicto lingüístico que se sufre, como hispanohablante, al sesear. Sucede en Hispanoamérica, al confundir en edades tempranas “caza” y “casa”. En este caso, el ejemplo no es azaroso, sino que podría enmarcarse –como decimos– en el ideario de la ecocrítica que defiende la libertad y la paz del conjunto de los animales. La respuesta a las adivinanzas de cada poema se muestra al final, en el índice (Rubinstein, 2021, p. 33). Una pista más, por si no se puede acceder al catálogo abierto, en línea, de FOEM. Sin duda, es uno de los animales que más transitan por las calles y también por las zonas rurales de México, tanto de la capital como de otros estados, hasta el punto de generar una polémica su presencia cada vez mayor, sin el amparo de decisiones políticas que los atiendan (ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas).

Por último, según adelantábamos, El berrinche de Moctezuma (2022), no presente en FOEM, pero sí reconocido en Linternas y bosques y demás catálogos ya citados, conecta la historia de México, desde el violento (des)encuentro que supuso la Conquista, con el estado anímico del protagonista, con el que podríamos identificarnos al leerlo desde edades tempranas. De nuevo, una adivinanza, aunque en este caso acertar con el tema es más sencillo, porque existe un relato. Así empieza (Imagen 4):


Imagen 4: El berrinche de Moctezuma (Gómez, 2022, pp. 3-4)

Nuria Gómez potencia el texto con base en el ritmo y la rima asonante de los octosílabos que se suceden, casi con el teponaztle de fondo –que se glosará al final, junto a otros términos propios de la cultura originaria. Por su parte, Santiago Solís logra la imagen poética desde un inicial minimalismo, que enseguida contrastará con el colorido universo prehispánico que resuelve El berrinche de Moctezuma.

Como sucedía con los pájaros en la jaula vacía, no importa tanto qué causa el berrinche como las consecuencias que ello conlleva. Está en nuestras manos, como docentes, al leer y al mediar tal ejercicio entre el texto y la imagen, comprender por qué se siente así el tlatoani. Con ejemplos como este, se pone en duda cierta tendencia de la LIJ a estereotipar emociones, tal como sucede en Cuaderno de las muchas sensaciones, de FOEM.

Adolfo Córdova, en Linternas y bosques, a raíz del simbolismo de la serpiente en la poesía mexicana (Toledo, 2021), señala lo siguiente:

Uno de los personajes que inventa Solís para acuerpar la voz de un posible mayordomo de Moctezuma es la serpiente. La elección es inmejorable: para los aztecas la serpiente era un símbolo de renacimiento por su capacidad de mudar la piel, y parece inspirada en la famosa escultura de serpiente bicéfala, dibujada en la portadilla del libro, que se cree que Moctezuma II le regaló a Hernán Cortés (2023).

Lo que le sucede a Moctezuma nos sigue pasando. El conflicto personal se extiende a lo público, a la sociedad. De ahí que complementemos la conclusión a la que llega Aguinaga (2016), también en la poesía infantil. El sujeto, el yo, como humano o animal, acompañado de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl, se privilegia desde el romanticismo. Sirva, para terminar con los resultados del análisis, el paralelismo entre la Imagen 4, con Moctezuma de espaldas en lo alto de la pirámide –tan simbólica para la concepción del mundo y de las desigualdades–, y el famoso cuadro de Caspar David Friedrich: El caminante sobre el mar de nubes. Entre el cielo y la tierra, media el ser humano en la creación de espacios dialógicos a propósito de los conflictos que nos definen a lo largo de la historia y que podemos llevar al aula a partir de los poemas comentados.

4. Discusión

La poesía infantil mexicana de los últimos diez años, como muestra representativa a partir del Certamen Literario de Literatura Infantil y Juvenil de FOEM y de los comentarios de Adolfo Córdova en su blog Linternas y bosques, nos lleva al análisis de los conflictos sociales que se vinculan con los ODS 1, 2, 10, 11, 14, 15 y 16.

Si bien pudiera parecer que el empleo del haiku no resulta apropiado para la creación de espacios dialógicos que reivindiquen la dimensión cívica de la actividad critica que comportan, sí resulta sugerente el uso que se hace de la composición de origen japonés, por cómo se insinúa el problema que compartimos tanto animales como personas. Es este un tipo de violencia descrita por Dávila Silva, con ilustraciones en un segundo plano, como mínimo complemento, de González Pérez. El peso entonces reside en el texto y los comentarios de quien media con la lectura en el aula.

Los animales como parte fundamental de la LIJ, desde la fábula, protagonizan poemas, no necesariamente narrativos, sobre conflictos que compartimos también los seres humanos. Tomarlos como punto de partida no nos lleva al paternalismo o a la infantilización, riesgos de la LIJ (Cerrillo, 2007), sino que permiten establecer un contacto con el público infantil –y adulto– en un mundo –el del tercer milenio– en que se antojan necesarios, trascendentales, para la pervivencia de la vida en la Tierra. No existe ahora mismo otro conflicto mayor que ese que deba preocuparnos como sociedad. De ello da buena cuenta la ecocrítica. Partir de la lírica en las y los más jóvenes ayuda a visibilizar un problema que se expresa desde lo poético, en una lectura multimodal que se enriquece también de la imagen y que está a nuestro alcance como REA.

Nos hemos basado en FOEM a partir de las recomendaciones que durante años comparte Córdova en su blog Linternas y bosques. Además, en lo que concierne al conflicto social no podemos olvidar la categoría que crea el poeta y crítico veracruzano en su blog, titulada “Terrorismo de estado y LIJ”. Lo hace debido al boom (Córdova, 2020b) de la LIJ comprometida, con obras de poesía –más allá del libro impreso tradicional– como Los hermanos Zapata, Grito de victoria o El maestro no ha venido –sobre las desapariciones a raíz de Ayotzinapa (Córdova, 2020a). Ya en relación con su espacio natal, descuella el recorrido de las artistas veracruzanas Enero y Abril y Lola Medel por los paisajes ribereños de la cuenca del Río Papaloapan, que edita Catalina Pérez Meléndez (2021) en Hacemos nuestro río, uniendo poesía y fotografía como manifestación ecocrítica.

Insistimos en Córdova por su precisa mirada para crear y repensar la LIJ y por la falta de crítica sobre lírica para infantes. No obstante, las muestras son numerosas. Más allá de REA, aunque a favor de la edición digital, a un costo muy bajo, destaca Bitácora de vuelos ediciones, con Nadia Contreras al frente. En ese sentido, sobre la vida submarina, que ya empezó a reivindicar Homero Aridjis (2014) desde el cuento de María la Monarca (Castillo), destaca Testudina descubre el horizonte  de Margarita Aguilar Urbán (2021; Atizapán de Zaragoza, Estado de México, 1955), con ilustraciones de Ana Gudiño Aguilar.

Sin duda, la poesía infantil mexicana supone un extensísimo panorama, del que debemos dar cuenta a propósito de la crítica sobre la lírica, en general, no sólo de la poesía infantil. Partir de los reconocimientos que otorgan en los últimos años, según FOEM, referencias para la LIJ nos ayuda a distinguir lo poético en comunión con lo multimodal, entendiendo lo multimodal como textos que dialogan con otras artes, como las pictóricas, las históricas, las lúdicas de tradición oral o las digitales. Sin embargo, somos conscientes todavía de la brecha digital a la que igualmente debemos dirigir los ODS. De cara al ecocidio y la violencia de base colonialista, se configura un espacio, físico o virtual, real o ficticio. Dicha dimensión entre quienes leen fomenta la habitabilidad, la convivencia. En ese sentido, podrá seguir nutriéndose la discusión.

5. Conclusiones

Estamos ante una actualización del concepto la dimensión cívica (Ballester, 2019), en el marco de una definición de la poesía infantil desde México que, teniendo en cuenta a Córdova (2019), tanto por su labor como crítico como por su actividad como escritor, llevamos a cabo en los últimos años.

Los modos de lectura en el nuevo milenio (De Amo, 2019), pues, ofrecen un espacio dialógico con lo multimodal (Rovira-Collado, Ruiz & Gómez, 2022). Y de tal manera, se capta la atención del alumnado, se renueva el público lector y se insiste en la conflictividad social que permea el texto y el contexto violento al que hace referencia.

Al elegir el tema de la violencia, se aborda el tema de la muerte en sus más diversas producciones. De ahí la perspectiva ecocrítica que desde los ODS se desarrolla. REA da cuenta, como FOEM, de la cantidad de títulos que tienen que ver con la temática de la violencia. Además, aunque en tal repositorio del Estado de México sólo exista un título de teatro, la dramaturgia se asocia con la lírica en la representación de la violencia como conflicto social, tal como lo vemos, por ejemplo, en Más allá del sol de Glafira Rocha.

De tal modo, los géneros literarios se imbrican y fusionan. Los espacios dialógicos de los conflictos sociales motivan la escenificación del poema en el aula. Otros géneros, en ese sentido, como el teatro, se valen del verso todavía para la memoria, el ritmo y la ludificación descrita desde la metodología.

Ya sea por las obras seleccionadas, ya por los temas que orbitan en torno a lo tradicionalmente denominado conflicto social, de lo íntimo a lo público arribamos a la ampliación del canon de lecturas en español, a la manera de Fernández Cobo (2021), es decir, comenzar con Dorantes y llegar a Gómez Benet muestra lo compleja que resulta la etiqueta LIJ y, al mismo tiempo, lo necesaria que se antoja para tener en cuenta al público infantil –y no tanto a quienes escriben pensando, o no, en tal o cual lector o lectora implícitos. Únicamente de tal manera se dibuja el conflicto en una sociedad, a raíz de la crítica velada que subyace en el texto, con auxilio de la imagen.

La selección del corpus, tras el análisis y la presentación de los resultados, podría establecerse como itinerario lector desde el pensamiento crítico (Llorens & Terol, 2015). Así pues, las cinco obras, cronológicamente, servirían para los seis cursos de primaria, quedando el último vacío, justo antes del paso a secundaria. Estaría en las manos de docentes y discentes plantear la selección de un título más, sirviéndonos de los REA descritos, para elegir libremente la lectura.

Sirvan las anteriores obras, en conclusión, como punto de partida para advertir el paso de lo político, explícito, a lo social, cívico, implícito, velado y entre líneas, más aún para el lenguaje poético propio de la LIJ. Leer esas obras nos llevará a entender el desarrollo de tales temas como expresión de una necesidad de acuciante resolución en México, en todos los países de habla hispana: expresar el conflicto que como seres vivos articulamos de diversos modos en la configuración de la sociedad.

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Notas

1 Este trabajo se enmarca en la Red (5746) de la Universidad de Alicante, “Recursos Educativos Abiertos (REA) para la ampliación del canon de lecturas en español en el aula de Primaria”, del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Alicante. Agradezco, asimismo, a quienes dictaminaron el texto que aquí se presenta, como pares ciegos, y las pertinentes observaciones durante la fase de revisión.