
Sección Redes
Vol. 4, núm. 8, enero-abril 2024
Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias
Universidad Veracruzana
ISSN: 2954-3843
Poor lonesome poets, Alberto Pimenta y la utilidad de la poesía1
Poor lonesome poets, Alberto Pimenta and the Usefulness of Poetry
Joana Meirima, Gabriela Bustos Vadillob
aUniversidade Nova de Lisboa, Portugal, joanameirim@gmail.com,
0000-0001-5531-8436
b(Trad.) Poeta y traductora independiente, México, gabusv15@gmail.com,
0009-0007-3531-6645
Resumen:
El presente artículo pretende analizar la reflexión de Alberto Pimenta sobre el lugar que ocupan los poetas en la sociedad contemporánea, a partir de una lectura atenta del último poema de Autocataclismos (2014), donde encontramos los siguientes versos: “los poetas son útiles / hacen versos / poor lonesome poets.” Este poema será, así, el pretexto para discutir la utilidad de los poetas en la república, aspecto varias veces abordado por Pimenta en poemas, ensayos y entrevistas. El análisis de este poema convocará incluso otros textos, principalmente, la conferencia de Adorno, “Rede über Lyrik und Gesellschaft” –“Discurso sobre poesía lírica y sociedad”–, texto fundamental para comprender el arte político de Alberto Pimenta.
Palabras clave: Alberto Pimenta; poetas; utilidad; sociedad; contemporaneidad.
Abstract:
This article aims to analyze Alberto Pimenta’s reflection on the place that poets occupy in contemporary society, stemming from the close reading of the last poem of Autocataclismos (2014), where we find the following lines: “los poetas son útiles / hacen versos / poor lonesome poets.”2 This poem will thus become a pretext to discuss the usefulness of poets in the republic, an aspect Pimenta addresses several times in poems, essays and interviews. The analysis of this poem will also convene other texts, namely Adorno’s lecture, “Rede über Lyrik und Gesellschaft” –“On Lyric Poetry and Society”–, a fundamental text to understand Alberto Pimenta’s political art.
Keywords: Alberto Pimenta; poets; usefulness; society; contemporaneity.
Recibido: 08 de septiembre de 2023 ׀׀ Dictaminado: 13 de octubre de 2023 ׀׀ Aceptado: 24 de noviembre de 2023
Poésie (La)
Est tout à fait inutile: passée de mode.
Gustave Flaubert, Dictionnaire des idées reçues.
Decir que la mejor poesía es siempre política –y no ideológica– tal vez no sea la afirmación más rigurosa para el pensamiento teórico de Alberto Pimenta sobre la relación entre poesía y sociedad, entre poesía y política. Pero, si se dijera que la poesía sólo es poesía si es política, considerando ésta como característica intrínseca, como acto de resistencia primordial, entonces tal vez se esté más próximo de aquello que Alberto Pimenta (2003) defiende en un ensayo incluido en el volumen O Silêncio dos Poetas –El silencio de los poetas. La poesía es la “máxima transformación posible de ese sistema”, esto es, del sistema lingüístico, “prisión que ciñe y unifica los intereses abstractos del poder” (p. 38). En una entrevista, Pimenta (Emídio, 2018) se refiere explícitamente a la función de los poetas: éstos deben “intentar reflexionar sobre esas capacidades e incapacidades del lenguaje y de la lengua [...]. El lenguaje es la mayor riqueza de la humanidad, aunque tiene que ser utilizado de forma que genere más riqueza” (Emídio, 2018).
Cuál sería, entonces, la respuesta de Alberto Pimenta a las hipotéticas preguntas ¿para qué sirven los poetas hoy? y ¿para qué los poemas que escriben? Leer la obra de Alberto Pimenta buscando estas respuestas no es incongruente, pues cierto es que en ella se encuentran algunas propuestas, en especial aquellas referentes a la importancia ética del lugar del poeta en la historia del mundo y no propiamente en la historia de la poesía. A la pregunta de Pádua Fernandes (2010) sobre cómo concibe la ética del artista, a la cual no le es ajena una noción de compromiso, y no tanto de esfuerzo o empeño, con la búsqueda de “un espacio de libertad” a través de la poesía, Pimenta responde:
El resultado de la calidad estética puede ser independiente de la ética, pero no lo es del lugar que desempeña en la historia de la escritura humana. Difícilmente se podrá aceptar una escritura que no incite en cada uno la búsqueda del espacio de libertad que le sea propio, sin cualquier especie de impedimento (Pimenta, 2010).
Jean-Claude Pinson (2011), en Para que serve a poesia hoje? -¿Para qué sirve la poesía hoy?-, formula claramente, en consonancia con la idea de Pimenta en los textos que voy a analizar, el deber de los poetas contemporáneos: “Si hay un ‘deber’ del poeta, es ciertamente el de no voltear la cara frente a los ‘agujeros negros’ de la sociedad, el de no pintar de rosa los muros de la vida” (p. 54). En las últimas dos décadas, la poesía de Alberto Pimenta ha estado particularmente atenta a los tres aspectos de la nueva modernidad en los términos en que Lipovetsky (2014) la quiso analizar y comprender -el mercado, los avances tecnocientíficos y el individuo. Un breve recorrido por su obra publicada en el siglo XXI da cuenta de eso: véase, por ejemplo, Marthiya de Abdel Hamid segundo Alberto Pimenta -Marthiya de Abdel Hamid según Alberto Pimenta (2005)-, libro en el cual da voz a un poeta iraquí que denuncia la invasión a su país; Indulgência Plenária -Indulgencia plenaria (2006)-, sobre el trágico asesinato de la transexual Gisberta Salce; De Novo Falo, a Meia Voz -De nuevo hablo, a media voz (2016)-, en el cual llama repetidamente la atención sobre la crisis de refugiados; y el más reciente Zombo -Me burlo (2019)-, libro en el que no faltan las lecturas incisivas sobre los tiempos de “Bolso ignaro”.
A la par de estos tópicos, hay una cuestión estructural de la cual su actitud poética y política es indisociable: la desigualdad. Lo dice en una entrevista reciente:
La razón más profunda de casi todo lo que hago tiene que ver con la desigualdad social. Con no haber entendido hasta hoy que una especie que se distingue de las demás y evoluciona por su inteligencia y construye todo lo que construye al mismo tiempo tenga la peor miseria en su seno. Sigue siendo difícil de entender (Pimenta, 2020, s/p.).
Cabe a la poesía el papel de resistir al discurso obvio y panfletario de pasquín “diciendo ‘qué infame la miseria’”: “Tiene que ser con los giros que constituyen la poesía” (Pimenta, 2020, s/p).
Por otra parte, uno de los autores que más contribuyó al arte poético y político de Alberto Pimenta es Adorno. El ensayo “Reflexões sobre a função da arte literária” –“Reflexiones sobre la función del arte literario”–, de O Silêncio dos Poetas –El silencio de los poetas–, muestra la reconocida influencia de la Teoría estética de Adorno, donde Pimenta defiende la necesidad de que la expresión estética implique una aprehensión estética. Sobre el análisis del poema Autocataclismos, objeto de investigación de este estudio, y pensando en una idea general sobre la función social de la poesía para Alberto Pimenta, juzgo pertinente evocar el ensayo “Discurso sobre poesía lírica y sociedad”. En éste, Adorno (2003) defiende la posibilidad de interpretar socialmente la poesía y no la posición social y política del autor. Defiende, fundamentalmente, la esencia social de la poesía lírica contra la idea de que vive de espaldas a la sociedad: “en cada poema lírico debe inscribirse, como sedimento, la relación histórica del sujeto con la realidad objetiva, del individuo con la sociedad, relación que utiliza como soporte la subjetividad repelida y forzada a centrarse en sí misma” (p. 12). En el comentario a un poema de Alberto Pimenta, presente en Século de Ouro. Antologia Crítica da Poesia Portuguesa do Século XX –Siglo de oro. Antología crítica de la poesía portuguesa del siglo xx–, Maria Irene Ramalho (2002) hace una observación general sobre el conjunto de la obra de Pimenta, que parece reflejar la tesis fundamental de este ensayo de Adorno, a saber, la convivencia armoniosa de la realidad –de la sociedad– con la subjetividad, con el lirismo: “Toda la obra de Alberto Pimenta [...] es una tesitura autointerrumpida de poesía y comentario crítico” (p. 203).
Una de las interrogantes de Alberto Pimenta (2014) sobre la utilidad de los poetas líricos en la sociedad se sitúa estratégicamente en el último poema de Autocataclismos, libro compuesto por varios tercetos numerados, sujetos, como indica el autor, a lecturas combinatorias: “lectura independiente del terceto de la izquierda, lectura también independiente del terceto de la derecha, y otra apoyada en los dos, tornándolos uno solo. La pausa que los separa es en sí una interferencia de tiempo, representado en la escritura, como se sabe, en el espacio.” Es significativo entonces que aparezca al final del libro un poema sobre la función y lugar de los poetas en la sociedad, después de los 70, en que escudriñó la sociedad contemporánea: desde el previsible funcionamiento del sistema democrático –1 “entran en el nido por un lado / ponen los huevos / salen por otro / quitan los que ahí estaban / cucos profesionales / son mayoría absoluta”–, pasando por la hegemonía del mercado económico y financiero –38 “hacen transacciones / el dinero aparece en la pantalla / contratos swoop / desaparece de la pantalla / alcanzan sus metas / mano de obra más barata”–, hasta el absurdo de la guerra –“los soldados van para el norte / pueden llegar al sur / van para el sur / pueden llegar al norte / llegan siempre / al registro de bajas”.
Este es el poema final de Autocataclismos:
los poetas son como lombrices los poetas son útiles
comen tierra hacen versos
cagan oro en la obscuridad poor lonesome poets
(Pimenta, 2014, s/p).
A propósito de estos versos, Maria Irene Ramalho (2016), en una reseña en el Jornal de Letras, observa lo siguiente:
La provocación de la última página de Autocataclismos es la promiscuidad asumida, recurrente en su obra, entre “alta” y “baja” cultura, al poner los tercetos evocando la radical inutilidad de la poesía, tan bellamente expresada por Celan en la soledad del poema, a través de la imagen solitaria del vaquero americano (p. 18).
La evocación radical de la inutilidad de la poesía es también, me parece, la posibilidad de ver en esa pretendida inutilidad una utilidad, señalada por el verso “los poetas son útiles”, que puede leerse sin ironía. El poema reconoce así cierta utilidad al oficio de hacer versos, una actividad que no es inocua, pues al final tiene consecuencias.
En el mismo texto en que se alude a la imagen del poema creado en soledad, en el discurso por ocasión del premio Georg Büchner, Paul Celan (2017) presenta una idea compatible con la visión de Alberto Pimenta: el poema, consciente del período histórico que atraviesa –que debe mantener viva la memoria de las fechas–, “quiere ir al encuentro de un Otro, necesita a ese Otro, un interlocutor. Lo busca y se le ofrece” (p. 57). El poema puede incluso crearse en soledad, por eso la imagen del cowboy solitario, que evoca la canción “I’m a poor lonesome cowboy” y la figura de Lucky Luke, aunque esto no significa que el poeta esté cantando sólo para sí. La idea de que el poema responde a una memoria histórica está presente en la poesía de Pimenta, siempre consciente de que la utilidad de los versos no elimina su valor poético ni le confiere función ideológica. En las palabras de Pimenta (2020), son los giros de la poesía que evitan discursos gastados, que evitan se escriba simplemente en un pasquín “diciendo qué infame la miseria” (s/p). En el ensayo “Poesía e ideología”, Silvina Rodrigues Lopes (2003) evidencia la potencialidad de la poesía para rescatarnos de la pesadilla de la ideología (p. 73), que elimina la riqueza del lenguaje y restringe la libertad de significar otra cosa:
la poesía casi se identifica con la esperanza. No porque nos asegure algún contenido o ideales, sino porque, dando paso a lo que resuena desde el “aquí y ahora” del acontecimiento (su historicidad) a través de las brechas del significado, nos lanza el desafío de responder a la memoria y ante la memoria –única respuesta a la altura de la invención que no sea multiplicación indiferente de posibilidades igualmente bendecidas por el cielo de las ideologías (Rodrigues Lopes, 2003, pp. 97-98).
Siguiendo la indicación del propio autor, propongo primero una lectura autómata del terceto de la izquierda, en seguida analizo el de la derecha y finalmente hago una lectura combinada. La propuesta de lectura tripartita configura, de hecho, las tres fases de la dialéctica hegeliana, de la cual Pimenta parece plenamente consciente: tesis, antítesis y síntesis. El terceto de la izquierda da la imagen de que los poetas, a semejanza de las lombrices que comen tierra, subliman lo grotesco de esa realidad –la tierra– ingerida: “cagan oro en la obscuridad.” Sin embargo, el oro que los poetas “cagan” permite iluminar la obscuridad de la sociedad en que el poeta está insertado. Iluminar la obscuridad de la sociedad es una forma de llamar la atención hacia los problemas que la aquejan, los tales “agujeros negros” de los que habla Pinson (2011) en la cita mencionada al inicio. La idea del acceso privilegiado de los poetas a lo obscuro de la sociedad es analizada por Giorgio Agamben en una de sus definiciones de contemporaneidad. Sobre la relación del poeta con su tiempo, Agamben (2009) considera que el “contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir no sus luces, sino su obscuridad [...]. Es aquel que percibe la obscuridad de su tiempo como algo que le concierne y no cesa de interpretarlo, algo que, más que cualquier luz, se dirige directa y singularmente a él” (pp. 21-22). El terceto de la derecha permite entrever una relación causal entre el primer y segundo verso: los poetas, los poor lonesome poets, son útiles porque hacen versos.
La combinación de los dos tercetos, a manera de síntesis, resulta en el poema siguiente:
los poetas son como lombrices
los poetas son útiles
comen tierra
hacen versos
cagan oro en la obscuridad
poor lonesome poets (Pimienta, 2014, s. p.)
La lectura de este poema como si constara de una sola estrofa refuerza las relaciones de sentido entre los versos: la utilidad de los poetas, los poor lonesome poets, versión adaptada de la famosa frase de Lucky Luke, es hacer versos, actividad tan útil como la de las lombrices que comen tierra. La síntesis de los dos tercetos vuelve todavía más clara la coincidencia entre la actividad de los poetas y la actividad de las lombrices y, a su vez, la comparación con las lombrices refuerza la utilidad de crear versos. El “oro en la obscuridad” sería la posibilidad de iluminar, en el sentido de intentar esclarecer y comprender, la obscuridad del tiempo histórico en que se vive.
Los poor lonesome poets crean versos que tienden a ampliar el mundo del que somos parte, versos que son poesía y no poetría, término peyorativo utilizado por Alberto Pimenta para criticar cierta poesía contemporánea en De nada. En este libro, de hecho, hay momentos de cuestionamiento sobre el lugar del poeta y de la utilidad de la poesía, principalmente en los poemas “dois” y “cinco” de la segunda parte. Aquí Pimenta (2012), al contrario de lo que hace en el poema de Autocataclismos, considera el sentido negativo de la utilidad de los poetas porque son poetas de la cultura, poetas de la poetría, interesados en el reconocimiento institucional y sin conciencia aparente del tiempo en que viven. Es una poesía que “mira al mundo / como una pantalla de televisión / con un gran vacío de árboles” (Pimenta, 2012, p. 76). No es de extrañar, por tanto, la hipótesis anunciada por el poeta: la de que si sólo quedaran libros de esta poesía, que fue capaz de reducir al mundo al “tamaño de una estampa” (Pimenta, 2012, p. 74), no quedarían vestigios que dieran cuenta del paso de los seres humanos. Los libros de esta poesía no documentan nada de lo que pasó y no tienen conciencia histórica del tiempo vivido:
si quedaran en el mundo
sólo libros de poesía
los arqueólogos más tarde
pensarían
que en este tiempo
no sucedió nada
a no ser afilar cuchillos por el mango (Pimenta, 2012, p. 75).
En el poema “dos”, dirigido a los “desempleados”, Pimenta (2012) revela una vez más su aguda conciencia de la desigualdad social, tema ya referido como estructurador de su producción poética. A diferencia de los desempleados, los poetas que “van a la cultura”, los poetas que escriben poetría, constituyen una categoría aparentemente privilegiada, ya que el malestar social del desempleo no se aplicaría a ellos. La utilidad y función social de estos poetas es aquí cuestionada:
todo esto claro
no se aplica a poetas
hasta cierto punto mis semejantes
por eso puedo hablar de ellos
esos tienen siempre utilidad
en las instituciones culturales
institucionales
y transaccionales multinacionales
trascendentales
donde hojean páginas y páginas
con asuntos pendientes
de su parecer o dictamen
y en las dichosas horas de descanso
continúan con la escritura
responden cuestionamientos eruditos
hacen artículos filosóficos
para ayudar a los desempleados
a matar el tiempo (Pimenta, 2012, pp. 62-63).
La utilidad de estos poetas se mide por su grado de institucionalización, por tener “un lugar en el templo”, por pertenecer a “los ciclos / menstruales nacionales” y por su presencia en festivales de poetría (Pimenta, 2012, p. 73), siendo su poesía escrita en los intervalos de la burocracia, “en las dichosas horas de descanso”.
Alberto Pimenta (2010), que está lejos de ser un poeta útil en el sentido de los intereses de las instituciones culturales, precisamente responde a una encuesta sobre la resistencia de la poesía. A la pregunta “ ¿la poesía es una forma de resistencia?”, contesta analizando el doble sentido que conlleva la etimología latina de la palabra “resistir”:
Resistir es no seguir ese camino, optando o por darle la espalda o por enfrentarlo. Y tratándose de poesía, es en el contorno de la palabra que todo sucede. Creo que la poesía, como acto de búsqueda de la verdad subjetiva (la ciencia es la que busca la verdad objetiva), tendrá que escoger siempre entre esas dos opciones: darle la espalda a lo que se ve desde aquí, para quedarse con otros atisbos, o seguir pero siempre oponiéndose a través de la palabra, haciéndola, por ejemplo otra, o entrelazándola (Varrón: viere) con otras, en ritmos y harmonías de cosas primordiales, y nunca con el ruido de las ruedas que ruedan por esos caminos y que, poco a poco, hasta los van hundiendo. A menos que se trate de atajar esas ruedas y engranajes tirándolos por el acantilado. Eso también es muy bello. Por desgracia, sin embargo, siempre regresan como las caricaturas que finalmente son. Por eso, en esos senderos de la obediencia, se escucha a veces decir que en cierto lugar del camino faltan 4 médicos, o 4 jueces, o 4 albañiles, o 4 conductores, o 4 policías, pero jamás se escuchará decir que faltan 4 poetas. Por suerte (Pimenta, 2010, s/p).
Esta respuesta evidencia claramente la contigüidad de los planos poético y político en el pensamiento de Alberto Pimenta, como bien señaló Pádua Fernandes (2020).3 Desde los años 70,4 Pimenta dejó claro su programa de libertad de la obra de arte literaria, cuya “inaceptabilidad” de su recepción es determinante para que los poetas no sean parte de los “senderos de la obediencia”. Su respuesta muestra que comprende la relevancia de la falta de poetas en la sociedad. La falta, pese a todo, no significa la ausencia efectiva de los poetas, antes bien, es la necesidad de estar aparte. No darse cuenta de su ausencia es, al final, la mejor forma de reconocerlos como poor lonesome poets, esos que resisten, que no siguen los “senderos de la obediencia” impuestos por la República.
Cabe entonces a la poesía “darle la espalda a lo que se ve desde aquí, para quedarse con otros atisbos” o “seguir, pero siempre oponiéndose a través de la palabra, haciéndola por ejemplo otra, o entrelazándola (Varrón: viere) con otras, en ritmos y harmonías de cosas primordiales” (Pimenta, 2010, s/p). Alberto Pimenta opta sobre todo por la segunda vía: no le da la espalda a lo que “se ve desde aquí”, antes prefiere seguir el camino, pero oponiéndosele a través de las palabras. No escribe poesía de resistencia, aunque entiende la poesía como el máximo ejemplo de una producción artística que tiene el deber de desobedecer, de resistir al poder opresivo de la lengua, de ser excluida del Presupuesto de Egresos.
Retomando la imagen que acompañó gran parte de este artículo, la posibilidad de que la poesía puede esclarecer la realidad, el comentario de Martha Nussbaum (1995), a propósito de un pasaje de “Song of Myself” de Walt Whitman, es revelador en cuanto a la importancia del deber de los poetas y me parece razonable pensar que Alberto Pimenta lo subscribiría: “the poet’s democratizing mission is one of imagination, inclusion, sympathy, and voice. The poet is the instrument through which the ‘long dumb voices’ of the excluded come forth from under their veils and into the light” (p. 1519).5 Si hay un poeta portugués contemporáneo que incluye al otro, que siente simpatía por el otro y que da voz a quien no la tiene, ese es Alberto Pimenta. Al examinar la sociedad contemporánea, Pimenta no esconde la cara frente a los “agujeros negros” de la sociedad, elige reflexionar sobre el lado menos glamoroso de lo que pasa en su tiempo, como lombriz que come tierra, hace versos y caga oro en la obscuridad.
Referencias
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Fernandes, P. (2020). Da inexistencia de Alberto Pimenta. O Palco e o Mundo. São Paulo: [Entrada de blog: “Poética e política são irmãs siamesas na múltipla obra de Pimenta no âmbito de uma tradição contestatória.” “Poética y política son hermanas siamesas en la múltiple obra de Pimenta en el ámbito de una tradición contestataria.”
Lipovetsky, G. & Sébastien, Ch. (2014). Tempo Contra Tempo ou a Sociedade Hipermoderna. En G. Lipovetsky & Ch. Sébastien, Os Tempos Hipermodernos (L. Sarmento, Trad.). Lisboa: Edições 70.
Nussbaum, M. (1995). Poets as Judges: Judicial Rhetoric and the Literary Imagination. The University of Chicago Law Review, 62, 1477-1519. Chicago: Universty of Chicago. https://doi.org/10.2307/1600111
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Pimenta, A. (2012a). De nada. Lisboa: Boca-palavras que alimentam.
Pimenta, A. (2012b). Respuesta al cuestionario “Poesia e resistência”. Lyra Compoetics. Porto: Universidade do Porto/Instituto de Literatura Comparada Margarida Losa/Fundação para a Ciência e Tecnología.
Pimenta, A. (2014). Autocataclismos. Lisboa: Pianola 07.
Pimenta, A. (2016). Nove fabulo, o mea vox/De novo falo, a meia voz. Lisboa: Pianola.
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Rodrigues Lopes, S. (2003). Poesia e ideologia. En Literatura, defesa do atrito (pp. 91-98). Viseu: Edições Vendaval.
1 Texto publicado originalmente en Baltrusch, Chouciño, Alfonso y Monteagudo (2021): Poesia e Política na Actualidade. Aproximações Teóricas e Práticas. (N. de la T.)
2 La traducción es nuestra.
3 “Poética e política são irmãs siamesas na múltipla obra de Pimenta no âmbito de uma tradição contestatória.” “Poética y política son hermanas siamesas en la múltiple obra de Pimenta en el ámbito de una tradición contestataria.” Pádua Fernandes (2020).
4 Me refiero al texto “Liberdade e aceitabilidade da obra de arte literária” –“Libertad y aceptabilidad de la obra de arte literaria” (Pimienta, 1976, pp. 5-14).
5 “La misión democratizadora del poeta es de imaginación, inclusión, simpatía y voz. El poeta es el instrumento a través del cual las ‘largas voces mudas’ de los excluidos emergen de debajo de sus velos hacia la luz”. La traducción es nuestra.