
Sección Redes
Vol. 4, núm. 9, mayo-agosto 2024
Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias
Universidad Veracruzana
ISSN: 2954-3843
Isaura Contreras Ríos (2022). Alejandra Pizarnik: diarista
José Miguel Barajas Garcíaa
aUniversidad Veracruzana, México, mbarajas@uv.mx
Isaura Contreras Ríos (2022). Alejandra Pizarnik: diarista. 280 pp. ISBN: 9786078858446 Xalapa: Universidad Veracruzana.
Alejandra Pizarnik: diarista, de Isaura Contreras Ríos, es el resultado de una extensa investigación, donde la autora no se limita solamente a reflexionar sobre la escritura de los diarios de la poeta argentina, sino que además ofrece datos, contextosy análisis que complementan el estudio de los diarios. Así, en su trabajo la investigadora también se encarga de revisar algunos antecedentes teóricos del diario como género literario, hace un recorrido general por la tradición hispanoamericana de diarios escritos por mujeres y hombres durante los siglos XIX y XX, destaca algunas de las influencias directas de otros diarios que enriquecieron a los de Alejandra Pizarnik y, finalmente, analiza y comenta la manera en que la escritura de estos diarios influyó en su poesía. Dentro del libro, cada uno de estos temas ocupa un lugar específico y bien situado, de manera que en todo momento es claro para quien lee seguir el desarrollo del pensamiento de Contreras Ríos.
Si se hace una descripción de cada una de estas partes, se puede encontrar en la “Introducción” que, además de establecer el objeto de estudio y el acercamiento que tiene hacia el mismo, Contreras Ríos establece una breve reflexión sobre el diario como género literario. De ese modo, aparecen nombres como el de Alain Girard y su libro Le journal intime, o conceptos como el de journal personnel propuesto por Michel Braud. Luego de analizar y comentar estas y otras propuestas en torno a la escritura de diarios íntimos o personales, la investigadora sugiere para su trabajo “el uso de la palabra ‘diario’ únicamente”, aventurando “la posibilidad de comprender implícitamente en ella el sentido de ‘diario literario’” (p. 15). De este modo, Contreras Ríos establece los términos en los que hablará de los diarios de Alejandra Pizarnik, pero también propone ciertas características, que permiten esbozar un concepto del diario como un género literario.
Una vez establecidas estas premisas y expuestos los contenidos de los apartados, en la “Introducción”, la investigadora, en “Alejandra Pizarnik entre diaristas”, da paso a la situación de la escritura de diarios hechos por mujeres, europeas e hispanoamericanas, desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. Así, encontramos referencias y comentarios a los diarios de Soledad Acosta de Samper, Delfina Bunge, Lily Iñiguez, Teresa Wills Mont y Antonieta Rivas Mercado; también hace alusiones a los diarios de la escritora ucraniana, nacida en el Imperio Ruso, Marie Bashkirtseff, que fue de mucha importancia para su época. En el establecimiento de estos antecedentes de la escritura de diarios hechos por escritoras, cabe destacar también el contraste que presenta Contreras Ríos cuando expone los casos de los diarios de escritores hispanoamericanos. En este tenor, hallamos referencias a los diarios escritos por Federico Gamboa, José Juan Tablada y Rufino Blanco Fombona.
En la progresión del libro, luego de haber reflexionado sobre el diario como género literario y de haber establecido el esbozo de un panorama de diarios escritos por mujeres, la investigadora se ocupa de presentar, en la segunda parte, aquellos diarios que influyeron y acompañaron la escritura de la poeta. Este segundo apartado lleva por título “La filiación literaria del diario de Alejandra Pizarnik”. Aquí, quien lee puede encontrar aquellas obras que directamente sirvieron de fuentes primarias, ya sea porque hay referencias a ellas en los propios diarios o bien porque se tiene conocimiento de que formaron parte del acervo bibliográfico de Alejandra Pizarnik. Para esta sección, Contreras Ríos reconoce la importancia que tuvo en su investigación el haber tenido acceso a los libros que pertenecieron a la poeta, resguardados en Buenos Aires –salvo el diario de Kafka–, en la Biblioteca Nacional de Maestras y Maestros y en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Aquí, la investigadora presenta la filiación literaria que existe entre los diarios de Pizarnik y los de Katherine Mansfield, Cesare Pavese y Franz Kafka.
En la tercera parte, “El diario: unidad y fragmento en la poética de Alejandra Pizarnik”, Isaura Contreras Ríos hace un balance de la importancia e influencia que ha tenido la escritura de los diarios dentro de la producción poética de la escritora argentina. Es importante destacar en esta sección que la investigación se nutrió de la consulta del archivo “Alejandra Pizarnik Papers”, de la Firestone Library, en Princeton University, donde se resguardan los escritos originales de los diarios. En este apartado, podemos asistir, de alguna manera, a los procesos de “prefiguración” y “configuración”, pero también de “refiguración” de la escritura de Pizarnik, donde se retroalimentan la poesía y la experiencia vital, representada en los escritos de la vida diaria. Por otra parte, también es de suma importancia encontrar ciertos intertextos o resonancias con la obra de Gerard de Nerval y San Juan de la Cruz, que son convocados por Contreras Ríos. Otro aspecto relevante de este apartado es nuevamente la reflexión en torno a la escritura de los diarios como géneros literarios, pero también a la noción de “fragmento”, “unidad” y “yo” desde la reflexión y ejercicio de la literatura.
Finalmente, en la sección “Última entrada”, Isaura Contreras Ríos hace un balance de la notoriedad y atención que han merecido los diarios por parte de los estudios académicos, desde 2003 a la fecha, año en que aparecieron publicados los diarios de Alejandra Pizarnik. En esta medida, se destaca el papel protagónico de los escritos de la poeta, al transgredir los tabús de sexualidad y deseo desde una perspectiva íntima y autobiográfica. Por otro lado, la investigadora vuelve a la reflexión del diario como fragmento y contrasta los diarios de Pizarnik con los escritos del Palais du vocabulaire, donde se pone de manifiesto la permeabilidad de los géneros literarios. Aquí, además, Contreras Ríos deja abierta la posibilidad de ir más allá de lo literario y pensar en otras manifestaciones artísticas, como el caso de las artes plásticas y la valoración de la obra pictórica de Pizarnik, frente a la escritura de sus diarios, considerando al diario también como un objeto artístico.
En suma, Alejandra Pizarnik: diarista de Isaura Contreras Ríos es un libro muy completo, que logra esa plenitud no sólo gracias a la claridad de su prosa, sino también, en gran medida, al arduo trabajo de investigación y análisis de la obra poética de Alejandra Pizarnik. Como lector se agradece, además, su voluntad de estilo.